Sin duda, si pudiera estar
mas nerviosa, lo estaría.
Por fin había llegado el
momento, ese momento esperado por los dos en el transcurrir de 10 largos meses.
43 semanas de comunicación ininterrumpida gracias a la tecnología y gracias a
Internet.
Era un domingo por la mañana, habían dado las 9 de la
mañana en el reloj que la despertaba todas las mañanas y Eva ya estaba dentro
de la ducha.
Mientras pasaba una suave esponja por la piel de todo
su cuerpo, notaba su pulso con un ritmo abrumador. Casi podía contar el bombeo
de la sangre por sus sienes mientras muy despacio, recreándose en el acto,
continuaba deslizando la esponja por sus brazos. Primero el derecho, después el
izquierdo, pasando de uno a otro por su cuello, apretando la esponja y dejando
caer un gratificante chorro de espuma por la nuca. Volvía a enjabonar la
esponja para pasarla, esta vez, por sus senos. Notando el roce del gel frío en
contraste con el goteo incensante de agua caliente, muy caliente, que
desprendía la ducha situada encima de su cabeza.
El contraste de temperatura hizo emerger sus pezones,
se los podía notar duros, erguidos, al paso de su mano. Se había despojado de
la esponja. Permanecía con los ojos cerrados, y la cabeza ligeramente inclinada
hacia atrás para, de esta manera, sentir el agua
caliente caer con fuerza sobre su cara.
Se acercó de nuevo, al frasco de gel, y lo venció
dejando caer sobre la palma desnuda de su mano una gran cantidad de aquel
fluido viscoso, frío, suave....
Posó su pierna derecha en el filo de la bañera,
sosteniéndose, únicamente, con la izquierda y comenzó a extender el gel por su
muslo, desde la rodilla hacia la ingle, muy, muy despacio. Eva continuaba con
los ojos cerrados, quizá imaginando que esa mano que la acariciaba no era la suya.
Quizá estuviera queriendo creer que era la mano del hombre que tantas veces
había deseado. El hombre que en breves horas seria el poseedor de todo su
cuerpo, de todo su ser, de todo su éxtasis.
Poco a poco, con un movimiento apenas perceptible, las
yemas de sus dedos resbalaban rozando,
azarosamente, sus labios, su depilado pubis y llegando al punto mas sensible de
su cuerpo en ese momento.
En ese instante, un ruido que le pareció lejano, le
distrajo. Era su teléfono móvil que sonaba. Alargó el brazo fuera de la bañera,
asió una gran toalla de baño con la que envolvió todo su cuerpo húmedo y
enjabonado dejando solo al descubierto sus hombros redondeados y humeantes por
el vapor del agua.
Descalza cruzó el pasillo y
llegó a su habitación. El teléfono sonaba impaciente, como si tuviera prisa y
quisiera, cuanto antes, cobijarse en las manos, aun algo húmedas y calientes de
Eva.
.-Digame?
.-Eva, Cariño? Estas ahí?
.-Hola cielo, me pillas en
la ducha, que quieres? Donde estas?
.-Ummm.. en la ducha...ummmm... lo que daría por verte
en este momento
(Eva se sonrojó pensando en lo que acababa de suceder
en la bañera, no sabia como había pasado pero, sin darse cuenta estaba a punto
de masturbase y ahora... a hora Enrique le decía que le hubiera gustado verla)
.-Anda, no seas tonto, que me verás, me verás dentro
de solo un ratito. Donde estas cielo? Para que me llamas?
Enrique aún tardó unos
instantes en contestar, quizá estuviera ensimismado imaginándose a Eva en la
ducha. Se imaginaria lo que realmente estaba sucediendo? (Se preguntaba
retóricamente Eva)
-.Te llamaba para decirte
que estoy apenas a 15 km de Madrid
.-Ya??? (gritó Eva)
En ese momento a ella se le
empezaron a amontonar las ideas en la cabeza. Aún le quedaba mucho para estar
arreglada. Tenia que terminar de ducharse, (esta vez algo mas deprisa) y que
secarse el pelo, maquillarse, vestirse (afortunadamente ya tenia planchado el traje
de lino blanco que tenia planeado ponerse, pensó) y salir corriendo hacia la
cafetería donde había quedado con Enrique. Todo esto la supondría, corriendo
mucho, al menos 1 hora!)
.-Pero cielo, aún me queda mucho. Como que llegas tan
pronto?
.-Lo siento, salí un poco antes de lo que te dije,
quizá estuviera algo nervioso o quizá... (hizo una pequeña pausa, como si
quiera pensar en otra posibilidad, pero el sabia perfectamente, lo que iba a
continuación)...quizá sea que estaba impaciente de estar contigo.
.-Estuviera? En pasado? Ya
no lo estas amor?
.-Ja, ja, ja... si cariño si, lo estoy aun mas que
cuando salí. He parado a repostar el coche y a llamarte, quería escucharte y
saber que hacías. Pero no corras cielo, podré esperarte sentado en una mesa del
café mientras miro el fondo de mi taza queriéndote ver reflejada en ella.
.-Anda bobo, venga que si me entretienes al teléfono
tardaré aún más en llegar. Dejamé que continúe arreglándome para ti. Por
cierto, como nos vamos a conocer?
.-No lo se Eva. No tengo citas a
ciegas todos los días (hizo cierto hincapié en eso de “citas a ciegas”)
.-Bueno, dime como vas
vestido cielo. Yo llevaré un traje de pantalón y camisa de lino blanco, zapatos
y bolso blanco. Y tu?
.-Yo... bueno quería que fuera una sorpresa, llevaré
una camisa de color blanca, de manga larga, un pantalón azul marino, y zapatos negros.
.-Bien, nos vemos entonces, donde estaba previsto en 1
hora aproximadamente, vale?
.-Allí te espero Eva. Un
besito
.-Un besito cielo.
Al colgar el tlf Eva miró el
reloj de su mesilla. Eran casi las 10! Como había pasado el tiempo,
Se dirigió rápidamente al cuarto de baño y terminó de
arreglarse lo mas rápido que pudo.
Eran las 10:40 cuando miro el reloj de su mesita por
ultima vez. Salió a toda prisa por la puerta de su casa dejando tras de ella un
halo de perfume. De ese perfume que siempre utilizaba ella y que al vecino del
6º piso le encandilaba. Cuantos piropos le habría proporcionado aquel aroma?
Al entrar en la cafetería, notó que le temblaban las
piernas, su pulso se aceleraba aún mas y un pequeño tic en el ojo derecho le
hacia que le temblara el párpado molestamente. Miró a la barra, justo detrás de
la maquina de café, había un gran reloj de una marca publicitaria, en el
marcaban las 11:00 en punto de la mañana y pensó rápidamente... “es increíble
que me haya dado tiempo”.
Mientras sujetaba ese pensamiento, dirigía su mirada a
uno y otro lado del local, lentamente, intentando aparentar cierta tranquilidad
pero sin despojarse en ningún momento de sus negras gafas de sol, evitando así
que, no solo nadie se percatara del molestísimo tic nervioso que acechaba su
ojo, si no también ocultándose tras ellas a modo de mascara de carnaval.
.-Hola
Alguien la saludaba a su derecha. Era un hombre
mas alto que ella, moreno, con una camisa blanca de manga larga y un pantalón
azul marino.
.-Hola, respondió, mienras
ofrecía una gran sonrisa que le daba tiempo de reacción. Si, debía ser él. Ese
hombre que estaba junto a ella era Enrique.
Se dirigieron a una mesa junto a un gran ventanal por
el que se podía ver todo tipo de gente, extranjeros, ancianos, indigentes,
gente corriente pasear por una transitadisima acera llena de escaparates y
comercios.
.-Como estas? Dijo Enrique para romper el hielo,
mientras la miraba fijamente a las gafas pretendiendo o quizá intuyendo los
ojos o la mirada de ella.
.-Bien, muy nerviosa, pero bien. Y tu?
No respondió. Se levantó levemente de su asiento y
posó sus labios en los de ella.
.- Mas tranquila ahora?
.-No, ja, ja, ja, mucho mas nerviosa, pero... me ha
gustado (dijo tímidamente Eva)
De nuevo, hizo el leve movimiento de incorporarse,
recostando el peso de su cuerpo en la mesita y volvió a besarla, esta vez... el
beso duró quizá, un par de segundos mas.
Ninguno de los dos dijo nada, solo se miraron.
.-Desea tomar algo señorita?
Les abordó un camarero algo mayor, enjuto, con una
nariz prominente que apenas dejaba espacio en su rostro para ningún otro rasgo.
.-Si, una coca-cola light, respondió Eva
.-El sr.? Desea alguna cosa mas el sr.?
.-Si por
favor, tráigame otro cortado. Respondió Enrique sin mirar al camarero mientras
le hacia su pedido. No apartaba su mirada de las gafas de Eva.
Tan pronto como el hombre enjuto abandonó la mesa,
Enrique acercó su mano a la cara de Eva y le retiro muy despacio y mientras
sonreía, las gafas, su careta, su mascara de carnaval.
.-Así mejor. Llevo meses imaginando como serían tus
ojos, deseaba verlos y me los estabas ocultando. Te molesta?
.-No, no. (no acertó a decir nada mas)
En ese momento entablaron una amena conversación
intercalada con risas, y alguna que otra caricia en sus manos por encima de la
mesa mientras recordaban muchas de los secretos confiados a lo largo de los meses de contacto
.-Recuedas la
primera vez que hablamos por el msn?
.-Si claro, como no voy a
recordarla?
.-Y la primera vez que te dije que de deseaba?
.-Si, también la recuerdo.
Te dije que me gustaba esa palabra “deseo”, es hermosa, dice tanto....
Se hizo un breve silencio entre ambos.
.-Eva, te deseo, (hizo una pequeña pausa) te deseo
tanto que no quiero estar mas tiempo aquí. Me sobra la gente, me sobra el
ruido, la música, me sobra la ropa. Tu ropa... la mía....
Ambos, si haberse puesto de
acuerdo previamente, giraron la cabeza buscando al viejo camarero para pagarle
y salir corriendo del local.
.-Habitación 314, en el piso tercero, pasillo de la
derecha según salen del ascensor. Que tengan una buena estancia señores.
Les indicó un joven muy
amable y totalmente uniformado que les atendió en la recepción del hotel.
Enrique asió a Eva por la cintura mientras esperaban
el hall del hotel a que llegara el elevador. Cuando este estuvo totalmente
parado en la planta baja, abrió sus puertas y les dejó pasar a su interior a
modo de gran abrazo.
Al llegar a la planta 3ª, cogieron el pasillo que salía
por su derecha y 4 o quizá 5 puertas mas allá había un cartelito que indicaba
“Habitación 314”.
Enrique introdujo la tarjeta de acceso proporcionada por aquel joven tan agradable de la
recepción en la hendidura de la cerradura, y de inmediato, se encendió un led
verde que les daba paso, como si de un semáforo se tratara, aquella estancia
que seria, desde ese momento, su mas preciado rincón de intimidad y su mayor
cómplice.
Una vez dentro, hicieron una rápida inspección del
lugar para quedarse, después, parados ambos, frente a la cama.
Entonces, uno se dirigió hacia el otro, sin hablar, en
el mas absoluto silencio. Eva posó una de sus manos en el hombro de Enrique
cuando se hubo encontrado suficientemente cerca y este a su vez, la agarró por
la cintura firmemente atrayéndola de este modo, hacia su cuerpo.
Se fundieron en un mar de besos. En una catarata de
caricias que rodaban lentas por sus cuerpos cual lava incandescente quemándoles
la piel de deseo.
“Deseo” que palabra tan bonita, había dicho un día
Eva. Deseo era lo que corría por sus venas ahora. Deseo era el reflejo de sus
ojos. Deseo gritaban sus besos. Deseo susurraban sus latidos, mientras Enrique
vería resbalar la camisa de Eva primero por sus hombros, después por sus
muñecas y por ultimo caer al suelo posándose alrededor de sus pies descalzos
ya.
Mientras Eva iba lentamente, desabrochando botón a
botón la infinita fila de ellos que sujetaba la camisa de Enrique, besando y
acariciando con su lengua y sus labios cada rincón de su pecho, cada filo de su
piel que dejaba al descubierto.
Cuando estuvo él sin camisa, Eva se retiró levemente
de su cuerpo, le empujó suavemente hacia la cama y le tendió en ella. Entonces,
comenzó un contoneo con todo su cuerpo. Un cuerpo semidesnudo, la cubría su
sujetador blanco con florecitas rosas, el pantalón de lino también blanco que
dejaba ver la silueta de su tanga que tapaba apenas lo imprescindible.
Jugando delante de el, se despojó del pantalón
dejándole admirar su cuerpo que, tal y como le había dicho en múltiples ocasiones,
era consistente. Grueso pero provocador.
En ese momento Eva se dirigió a él, se colocó entre
sus piernas, y sin dejar de mirarle un solo instante, rozó con sus mejillas sus
pantalones azul marino que ya dejaban ver “el deseo” de Enrique entre tinieblas
aún.
Sin prisa, pero con habilidad, se deshizo Eva del
pantalón azul, e hizo el mismo movimiento con su mejilla, esta vez sobre los
calzoncillos azul celeste.
Enrique dejó un momento caer su cabeza hacia atrás,
así como estaba, tendido sobre la cama, con los codos apoyados para mantener su
torso erguido y tener mejor visión del espectáculo. Momento este que aprovechó
Eva para bajar un poco la goma de su calzoncillo y dejar al descubierto el
objeto de deseo, de “su” deseo.
Lo tomó con su mano derecha, lo tomó desde muy abajo,
y lo acercó a sus labios sin apenas llegar a rozarlo pero sin dejar de mirar a
los ojos de su amante.
Le sonrió brevemente y se acercó un poco mas, mas, un
poquito mas hasta estar justo frente a el, frente a su pene. Podía notar el
calor de su respiración. Entonces, abrió cuanto pudo la boca y lo introdujo en
ella. No dejó que rozara parte alguna de su boca, solo, cuando considero que
era imposible que entrara un solo cm mas dentro de ella, cerro sus labios
abrazándolo así, fuertemente, desde su base y saliendo de el poco a poco,
lentamente y con fuerza. Para volver a bajar después.
Hizo el mismo movimiento 3,
quizá 4 veces, hacia arriba y hacia abajo pero tan lentamente que Enrique
desesperaba. Una de las veces que llegó arriba del todo, lo sacó por completo
de su boca, lo miró con sonrisa picara y sacó la punta de su lengua que, hábilmente,
fue introduciendo por la rajita situada en su glande.
Enrique creía enloquecer. Apenas había comenzado el
juego y... estaba a punto de córrese. Entonces hizo un gran esfuerzo por no
culminar ya su goce, y logró contenerlo. Eva volvió a introducir su miembro por
completo en su boca, y esta vez, algo mas deprisa, succionaba su pene con
ansia, con cierta avaricia que reflejaba en su mirada. Arriba y abajo, una y
otra vez, arriba y abajo, succionando fuertemente, cada vez un poco mas
rápido... mas......
.-Para, para un momento cariño que me estas volviendo
loco y no voy a poder aguantar mas.
Paró Eva entonces y agotada,
no sabe bien, si por la postura o por el ardor que desprende su cuerpo, se
tiende sobre la cama junto a el. Se besan en la boca, un beso laaarrgo,
profundo....
Jugaba, entonces, Enrique con sus pezones. Recorría su
contorno una y otra vez con su lengua juguetona y húmeda los pezones duros,
erguidos, provocadores. Quería hacer de ellos la mas dulce de las golosinas.
Eva gemía de placer y le rogaba con voz susurrante que le mordiera.
.-Muérdeme cielo, muérdeme! Mordisquéalos y hazme
gozar... ummmmm......siiiiii.. asiiiii...... ummmmmmmmm...
.-Cómeme entera Enrique, cómeme!
En ese momento su lengua
comenzaba a recorrer su cuerpo. Brillaba la piel por donde iba pasando, dejaba
el rastro de su boca en cada poro, en cada rincón acercándose mientras a su
ombligo. En é paró breves instantes para continuar el camino hacia su objetivo.
Estaba tan cerca que podía apreciar perfectamente, el
olor de su sexo. Eso le excitaba aun mas de lo que ya estaba y ayudándose de
sus manos, abrió sus muslos para introducir su cabeza entre ellos y ver cuanto
estaban excitando sus caricias a Eva. Estaba mojada, muy mojada, tanto que
podia ver su excitación correr por la parte interna de sus muslos y mojar,
incluso, las nalgas. Sin mas, se acerco y comenzó a pasar suavemente su lengua
por aquel sexo que desprendía calor e inducía a ser lamido hasta la saciedad.
.-Ummmm.. si cariño siiiii.. que biennnnn.... sigue,
sigue.. ahhhhh... musitaba Eva sosteniendo mientras, la cabeza de Enrique entre
sus piernas, acariciando su cabello y, en ocasiones, empujándole hacia ella, queriéndole
tener cada vez mas y mas cerca de si.
Ahora el se encontraba tumbado boca arriba en medio de
la cama, ella.... ella jugaba a mordisquearle los pezones y a acariciarle los
testículos. Musitaba en su oído palabras algo soeces, quizá de mal gusto
pero... sabía que eso a el le volvia loco.
.-Quieres follarme? Dime que
deseas hacerlo, dímelo!
.-Quiero follarte Eva, quiero follarte!
.-Siii... me gusta escucharte, se que me deseas, lo
se. Deseas poseerme?
.-Si, por favor Eva ven, no
puedo esperar mas, ven cabálgame
.-Pidemeló!
.-Ven Eva, voy a follarte como nunca nadie te lo ha
hecho, quiero que goces conmigo, quiero verte gozar. Te desero.
Deseo, que palabra tan bonita, había dicho ella una
vez.
Colocó, entonces, una pierna a cada lado de sus
caderas, y con su mano condujo la punta de su pene hasta su sexo.
No lo introdujo, no, aún no, le repetía ella, espera,
quiero que me desees mas.
Se contoneaba sobre el acariciando con el glande todo
su sexo, su pubis, su clítoris rojo y gordito, incluso lo colocaba en la
entrada a su vagina pero no le dejaba entrar. Estaba jugando con el. Jugaba con
su deseo.
.-Eva por favor, déjame entrar, estoy loco, necesito
sentirme dentro de ti.
Ella estaba
como loca también, creia que iba a estallar sin apenas sentirle dentro, pero le
gustaba verle tan ardiente, tan deseoso......
Se acercó a el, se acerco mucho para susurrarle....
.-Yo también te deseo,
quiero que me hagas tuya. Soy tuya Enrique!
Justo en el momento que pronunciaba la palabra “tuya”
por segunda vez, y sin avisarle, hizo un fuerte movimiento con sus caderas
calvandose en el con toda la profundidad que le era posible.
.-Ahhhhhh....
.-Ahhhhhhhhhhhh...
Gritaron al unísono.
El interior de Eva estaba
caliente como un horno. Podía notar la humedad proporcionada por ella para
lubricar sus embestidas. Incluso se escuchaba un pequeño ruido como un chapoteo
cada vez que ella bajaba y el empujaba hacia arriba llenando así el interior de
ella.
Continuaron con ese movimiento un largo y placentero
rato. Era un movimiento acompasado, sin prisa, lleno de susurros, caricias,
besos.....
En un instante, ella estaba
colocada a 4 patas en el centro de la cama, el, justamente detrás de ella, de
rodillas y con su miembro apuntando firmemente entre las piernas de ella, para
de un solo movimiento, clavarse de nuevo y notar, esta vez si, con la punta de
su glande, el fondo de ella.
Gemían, gozaban sin limites
y... ella comenzó a pedirle mas velocidad y braveza en sus movimientos a lo que
el contestó un una salva de embistes brutales. Parecía que quisiera atravesarla
hasta que, por fin, la escuchó decir.....
.-Enrique, sigue cielo que me voy a correr, sigue...
ohhhhh... siiiiiiii.......... quieres que me corra para ti??? Quieres????
.-Si Eva, correté, dameló todo, vamos, correté!!!
.-Ahhhhhhh.. siiii, ahhhhhh.. que gustooooo... dame
mas...... ahhhhhhhhh........
Notaba la fuerza con que los músculos internos de ella
se aferraban a su miembro en un largo y placentero orgasmo, y estuvo a punto de
acabar el también.
En ese momento Eva cambió de postura, se puso de
rodillas delante de la cama, asió sus grandes senos y colocó su pene en medio
de ambos.
Mirándole a los ojos con
sonrisa picara, mientras notaba resbalar por sus muslos hacia abajo el jugo de
su placer, comenzó un movimiento tranquilo y provocador que sumía su miembro en
un valle de montañas blanditas y suaves que acariciaban su pene rojo, duro, a
punto de estallar y que lo hizo la primera vez que Eva agachó su cabeza para
lamerle en la punta mientras continuaba con el rítmico movimiento.
.- Ahhhhh..Eva....ya... me corro..... me corroooo...
.-Si vamos, dameló, dameló todo cariño, dame tu leche
caliente... inúndame de ella.
.-Ohh siiii... tomaaaa.. tomaaaa.... ahhhhhhhh
Primero uno, después otro, y otro... hasta que la cara
de Eva quedó completamente llena de sus borbotones. Podía ver como resbalaban
por sus mejillas y como ella, con el dedo índice, iba introduciendo en su boca parte de su semen.....
ummmm.... para después fundirse con el un cálido y humedo beso.