Pero esta noche es diferente, no está sola. Cuando otro trueno le hace temblar el se acerca y, entre sueños, la abraza por la cintura haciéndola sentir segura.
Otro trueno y de nuevo el cuerpo de Eva se estremece y se acerca mas a el. El sueño les invade pero el roce de sus cuerpos desplaza al sueño y les hace ronronear uno en brazos del otro.
Ambos con los ojos cerrados, ambos en un duermevela que hace que sus cuerpos estén relajados, su respiración tranquila y acompasada, una paz inmensa con aroma a tierra mojada les acuna pero Eva se encuentra juguetona y comienza un leve, levísimo movimiento de sus caderas rozándose contra Enrique. El se deja, no se retira pero tampoco responde a la provocación. Ella sabe que, si realmente quiere algo de él esta noche, tendrá que sacar su parte más sexy y provocadora y, entre truenos y relámpagos, solo una idea le ilumina.
Se retira un poco de el, lo suficiente para colocarse boca arriba en la cama y coloca su mano izquierda sobre la mano de Enrique. Las manos quedan entre los dos cuerpos desnudos inertes y acalorados.
Enrique parece dormido pero Eva continua con su plan y con su mano derecha comienza a acariciarse lentamente. La coloca sobre su cuello y comienza a bajar serpenteando por su cuerpo muuuy despacio. Pasa por el surco que forman sus pechos y continúa hacia su ombligo. Baja un poco mas y llega al borde de sus braguitas, la única prenda que lleva puesta y, de nuevo, sus dedos retroceden piel a través llegando hasta sus senos. Se para en uno de sus pezones que acaricia haciendo círculos mientras se endurece arrugado la piel que le rodea. Lo pellizca levemente y entre abre los labios dejando escapar un suspiro.
La mano de Enrique continua relajada, sorprendentemente quieta y abrazada por la de Eva, mientras ella continua con sus insinuantes caricias. Se lleva el dedo índice a la boca, lo lame y nuevamente, lo pasa por el pezón para, después, soplar levemente. Ummmm… un escalofrío recorre todo su cuerpo. Es una sensación extraña, sigue lloviendo tras las cortinas pero Eva ya no tiene sueño, ni miedo a la tormenta. Está excitada y desea continuar jugando con su cuerpo.
Vuelve con su dedo índice a la boca, lo lame entre suspiros y con la respiración agitada. Esta vez, cuando saca el dedo de su boca, lo dirige al borde de sus braguitas, lo franquea y se hunde en el vértice de sus piernas perdiéndose en él. Su pecho sube y baja de forma agitada y cuando un rayo ilumina la habitación descubre a Enrique observándola.
Él no se ha movido pero sostiene su cabeza apoyada sobre uno de sus brazos disfrutando del espectáculo que le ofrece Eva. Al descubrirlo, ella lo sonríe levemente y vuelve a cerrar los ojos mientras se puede observar los suaves movimientos de su mano bajo las braguitas.
Toda la sangre de su cuerpo parece haberse concentrado en un solo punto, deja la mente en blanco para no morirse de vergüenza por lo que está a punto de hacer mientras Enrique la mira con media sonrisa complaciente en su cara.
No puedo parar, no quiero parar, quiero continuar tocándome, jadeando, disfrutando del placer que me produce saber que él me mira y que esto le está excitando, de manera que saco mi mano de las braguitas y utilizo las dos para quitármelas. Ahora estoy desnuda, completamente desnuda para el y, en silencio, le ofrezco mi dedo para que lo chupe. Ummmm… el tacto de su lengua me estremece y hace que lo desee, pero escapo de su boca y vuelvo a mi sexo. Ohhh es una sensación tan placentera, todos los músculos de mi cuerpo se tensan, me agito, gimo y jadeo sin parar. Cierro los ojos con fuerza y me excita saber que me observa.
Intensifico el movimiento entre mis piernas, las abro un poco más, abro el telón para él y comienzo mi actuación estelar. Rodeo mi clítoris pequeño y sensible, recorro mi sexo de arriba abajo, de abajo a arriba… No hay retorno, quiero ofrecerle el final, quiero gozarlo para el e introduzco un dedo dentro de mi, arqueo mi espalda y jadeo mientras humedezco los labios resecos. No puedo parar, ahora no… No su respiración junto a mi. Se ha ido acercando poco a poco y lo escucho agitado. Me fascina pensar que puedo excitarlo solo dándome placer. Imagino sus labios entreabiertos, su mirada lujuriosa, su miembro erguido… Ohhhh… este pensamiento me vuelve loca, me muevo más rápido, mas, mas…. Mis dedos no dejan de entrar y salir de mi y lo siento llegar. Ohhhh… en ese momento solo pienso en cuanto deseo tener esta sensación con él dentro de mi. Su sexo en mi sexo, su boca en mi boca, su cuerpo en mi cuerpo… Ahhhhhh…. Me dejo llevar, exploto con un gemido hondo y mientras resucito siento sus labios sobre los míos, dulces, apasionados, calientes y… creo que puedo volver a empezar pero… no quiero hacerlo sola.

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